(593-2) 361 12 46 contacto@hermanosdelapaz.com
EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish

Noticias y Novedades

Fraternidad Hermanos de la Paz

11 de Agosto: Santa Clara de Asís

Mira atentamente, considera, contempla,
transfórmate en el Amado y testimónialo
(Cf. 4CtaCl 19. 22. 28)

Como los grandes maestros de contemplación, también Clara elaboró su «método», su camino, pero sin asirse a ninguna de las grandes corrientes. Se trata de un método muy sencillo que brota de la propia experiencia. Este método puede resumirse en tres verbos que aparecen en la segunda y cuarta Carta a Inés de Praga: mirar (observar), considerar, contemplar (cf. 2CtaCl 20; 4CtaCl 15-23). El camino contemplativo de Clara está enraizado en la encarnación del Verbo, sintetizado en el misterio, en la vida pública y en la cruz. Es un espejo en el que se refleja la pobreza, la humildad y la caridad del Hijo de Dios. Contemplar todos los días este espejo es recorrer este camino sin desfallecer.

Mirar. La mirada implica todos los sentimientos en el seguimiento contemplativo de Jesucristo. «Mira diariamente este espejo […] Mira -te digo- al comienzo de este espejo, la pobreza, pues es colocado en un pesebre y envuelto en pañales» (4CtaCl 15ss). No se trata de una postura romántica ante el pesebre, sino de una experiencia real de pobreza, de una opción decidida por la pobreza, como el camino escogido por el Hijo de Dios. No se trata de mirarse a uno mismo, sino de salir de uno mismo y contemplar la pobreza de quien se hizo «despreciable por ti». Para Clara ya no queda otro camino: «Síguelo, hecha tú despreciable por él en este mundo» (2CtaCl 19). El mirar al que invita Clara es, en definitiva, la mirada de la esposa al Esposo, que, por ser diaria y constante (cf. 4CtaCl 15), lleva a descubrir la belleza del «Esposo de más noble linaje» (1CtaCl 7).

Considerar. La consideración, para Clara, abarca la mente, y conduce a percibir la humildad, como un contraste que escandaliza y fascina: El Rey de los ángeles envuelto en pañales y acostado en un pesebre (cf. 4CtaCl 19-20). Si para Francisco el binomio pobreza y humildad es inseparable, lo es también para Clara. La pobreza pone de relieve la vida en la misma condición de los pobres. La humildad expresa lo más profundo de la pobreza: el abajamiento, la humillación, el desprecio. Si la pobreza es negación de riqueza, la humildad es negación de poder. La humildad es la dimensión kenotica del seguimiento.

Contemplar. El contemplar implica particularmente el corazón. Para Clara el corazón es el lugar de la alianza con el Esposo, expresa la radicalidad de la respuesta, la entrega total, la comunión que permite saborear a Dios. Por otra parte, la contemplación exige un corazón puro (cf. RCl 10,10), totalmente vuelto hacia el Señor. Ello permite mirar con otros ojos, los ojos de Dios, considerar de otra manera, percibir en profundidad. Contemplar significa en último término tener los mismos sentimientos de Cristo (cf. Fil 2,5), revestirse de Cristo (cf. Gál 3,27; Ef 4,24). Contemplar es abrirse al Espíritu que renueva, transforma y arrastra al testimonio, meta de toda contemplación.

Tomado de Franciscanos.org